Perdida en el caos de la rutina a veces olvido tu sonrisa, y esa carcajada explosiva que hace florecer en pleno invierno a las confundidas margaritas. Me rescatás de la vida adulta y me obligás a jugar exhausta y perderme entre tu infinita imaginación y mi infancia. Soy tu alumna, y con bigotes de chocolate me das lecciones de vida. Amable torturador de gatos. Desorganizador profesional de juguetes. Ladrón de besos. Generador de endorfinas. He aquí tu esclava de amor voluntaria y de por vida.
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