miércoles, 29 de septiembre de 2010

El electricista, un ser de luz

Roberto el electricista , al que suelo llamar y me mira con ganas, bueno ese que me viene a arreglar el quilombo de dicróicas que tengo en el living, ese mismo hoy espichó. Nada que si bien lo de Romina Yan me perturbó mucho más, este era un buen tipo, soltero, cara de pajero mal, pero copado. Laburaba bien, hablaba mucho y se bancaba que mi gato le rompiera soberanemente las bolas cuando trabajaba. Murió por una sobredosis, una sobredosis de pelotudez porque abrió la heladera descalzo, cosa que hago siempre, pero con tanta mala leche que el piso estaba mojado y zaz. Siempre lo voy a recordar con cara de orto, porque me cobraba rebarato. Adiós Roberto.

Están silbando un tema de Sergio Dennis

Hoy querida mía hagamos el amor con alegría, andá a cagar. En fin, miro otra vez por la ventana y veo las nubes pasar, me cuesta encontrarles formas, pero sin embargo acaba de pasar una semejante a la jeta del vecino de abajo de casa, que siempre anda con cara de ojete, yo no le hice nada lo juro, y un día fui a pedirle azúcar y no tenía, claro, amargo el pibe. Los árboles bailan con el viento y tienen las bolas llenas de que el hombre siga dominando el puto mundo, y claro los jefes suelen estar siempre mal eleigidos, aunque cuando uno es jefe eso no lo llega a ver, la naturaleza es sabía.

Monitos colgando en mi ventana

Es probable que yo solamente los vea, por las dudas no les hablo, no sé qué intenciones tienen. Es que hay ventanas que realmente conducen a lugares que mejor ni visitar. Cuanto más limpiás los vidrios más sucios  están, no falla, porque la transparencia total nos conduciría a la ceguera. Ahora que miro a mi alrededor y tomo total conciencia de los elementos que me rodean, veo que hay muchos peluches, todos me miran y no sé qué esperan de mí, no mucho espero. Un peluche no puede esperar mucho más que una dulce inmortalidad y rezar para que no se lo meta muy seguido en el lavarropas o no se los vomite, mi gato hace varios meses que se está amasando a uno, es un siberiano con cara de bonachón, que no se puede ni quejar, procuraré no reencarnar en un peluche. Volviendo a los monitos en mi ventana, ponele que yo sola los vea, ¿qué tiene? Dejadme ver monitos en mi ventana.